1. Landaredi-seriea

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  1. Con la excepción de los encinares cantábricos, cabeza de la serie basófila de Quercus ilex, asentada sobre calizas duras del cretácico. SE conservan muchos ejemplos de encinares, muchos de ellos en procreso de regeneración. Además de encinares, forman parte de la serie madroñales y matorrales de otabera.

 

  1. El roble pedunculado, Quercus robur, forma la cabeza de serie de tres series de vegetación eurosiberianas, dos éutrofas y una oligótrofa.

    Las dos series éutrofas se asientan en los sustratos más ricos, sobre todo en los fondos de los valles. Su uso ha dado lugar al desarrollo del típico paisaje de campiña, con prados de siega y setos. En los valles cantábricos se asienta la serie más termófila  y ombrófila, mientras que en los valles subcantábricos se desarrolla una serie éutrofa del roble de carácter algo más submediterráneo.

 

  1. La serie más abundante en los sustratos pobres en bases, más o menos ricos en arcillas, es la serie oligótrofa del roble pedunculado. El paisaje de está serie esta formado mayoritariamente por robledales, brezales, prebosques con abedules y sauces, y cultivos forestales, especialmente Pinus radiata y Eucalyptus sp.pl.

 

  1. En los suelos arenosos, más secos, sustituye a la del roble la serie del melojo, que tiene una buena representación en los montes de Izkiz, la ladera meridional del macizo del Gorbea y en algunos montes costeros como Jaizkibel y Mendizorrotz. Esta serie comparte las etapas de sustitución y el uso con la serie acidófila del roble.

 

  1. La serie del roble albar ocupa una reducida extensión en la CAPV, relegada sobre todo a algunos enclaves del limite inferior del piso del haya. Comparte las etapas de sustitución con robledales y hayedos acidófilos: brezales sobre todo.

 

  1. En las montañas, a partir de los 600-700 m en general, las series del haya sustituyen a las de los robles. En los sustratos pobres se desarrolla la serie acidófila del haya, que ocupa amplias extensiones en los macizos siliceos y también en los suelos profundos y descarbonatados de los macizos calcáreos. El paisaje de esta serie está formado por algunas manchas de hayedo como por ejemplo el hayedo de Altube, y amplios pastizales montanos aprovechados durante el verano, en mosaico a menudo con brezales y, en las zonas bajas de la serie, cultivos madereros de alerces y falsos cipreses sobre todo.

 

  1. En las montañas, a partir de los 600-700 m en general, las series del haya sustituyen a las de los robles. En los sustratos pobres se desarrolla la serie acidófila del haya, que ocupa amplias extensiones en los macizos siliceos y también en los suelos profundos y descarbonatados de los macizos calcáreos. El paisaje de esta serie está formado por algunas manchas de hayedo como por ejemplo el hayedo de Altube, y amplios pastizales montanos aprovechados durante el verano, en mosaico a menudo con brezales y, en las zonas bajas de la serie, cultivos madereros de alerces y falsos cipreses sobre todo.

 

  1. En los sustratos básicos se asientan las series basófilas del haya. Una de ellas ocupa las situaciones más lluviosas, y es muy común en las montañas septentrionales, mientras que la otra, más xerófila, la sustituye en las estaciones edáficamente más secas de las montañas meridionales. El paisaje es bastante típico, con calizas kársticas muy aparentes, formaciones de majuelos de gran tamaño y pastizales ligados al uso ganadero.

 

  1. La situación geográfica del País Vasco, a caballo de las regiones Eurosiberiana y Mediterránea, favorece el desarrollo de bosques submediterráneos adaptados a la transición climática entre ambas regiones: son los bosques formados por árboles de hoja marcescente, tales como el quejigo y el roble pubescente.

    La serie del roble pubescente, que ocupa amplias extensiones en el Pirineo, encuentra su límite occidental en el País Vasco, donde la hemos cartografiado en algunos enclaves más o menos xerófilos con calizas y margas, de los valles cantábricos, sobre todo en Gipuzkoa. Aparte de algunos pequeños robledales abiertos, en la serie encontramos espinares, matorrales de otabera y pastizales xerófilos.

 

  1. En los valles subcantábricos y submediterráneos la serie del roble pubescente da paso a las series del quejigo, también en calizas y margas. Estas series del quejigo presentan un paisaje con bosquetes de quejigos, espinares, matorrales de otabera y cultivos de cereal, remolacha o patata.

 

  1. Como vegetación esclerófila típica de la región Mediterránea tenemos las dos series de la carrasca o Quercus rotundifolia. La serie castellano-cantábrica ocupa los suelos más secos de los valles submediterráneos, en contacto con la serie del quejigo,

     mientras que la serie riojana, más termófila y xérica, es la serie general de las comarcas de la Rioja alavesa, caracterizada por un paisaje de viñedos y romerales, con algunos coscojares.

 

 

 

 

  1. En los cantiles, crestones y gleras de las zonas montañosas se desarrollan las geopermaseries rupícolas. Se distinguen una de carácter silicícola y otra de los cantiles y gleras calcáreos.